Hay alguien que haya escuchado recientemente el grito "¡Viva el PRI¡''. Desde luego que no, pero el hecho mismo de que la crítica al PRI se haya vuelto un lugar común tan común que hasta los propios PRIístas la practican debería servir para acotar la responsabilidad del PRI en los problemas políticos del País.
Los malos modos cunden. Aquella mañana del 2 de octubre de 1968 los soldados se paseaban cerca del Monumento a la Revolución junto a los tanques, con sus carabinas al hombro.
"La historia de México desde 1822 -escribió Lucas Alamán- pudiera llamarse con propiedad la historia de las revoluciones de Santa Anna ... Su nombre hace el primer papel en todos los sucesos políticos del país y la suerte de éste ha venido a enlazarse con la suya".
Clemente, viejo guanajuatense, culto y conservador, está en la creencia de que "El Pípila'' es un invento: toma al pie de la letra a Alamán. Piensa, además, que la famosa toma de la Alhóndiga fue una masacre atroz e injustificada.
Imaginemos a un niño de 11 años en San Pablo Ayutla, Oaxaca. Es aplicado, de esos que sufren cuando sacan nueve. Sabe que una calle del pueblo se llama "Juárez'', como aquel Presidente de México nacido muy cerquita, en Guelatao.