Han pasado tres años. Quise advertir contra la “ley del talión” porque el Antiguo Testamento lo menciona, con advertencias muy claras: “los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado”.
Tal vez los europeos o los americanos (tan críticos del orden liberal en el que viven cómodamente) tomarán en serio la libertad cuando lleguen a perderla