Nunca pagaré mi deuda con Guillermo Tovar de Teresa. En los estantes de mi biblioteca hay unos cuantos retratos de mis héroes políticos (Madero y el primer Vasconcelos) e intelectuales (Cosío Villegas, José Fernando Ramírez, Luis González y González).
En casi todos los países, el acceso a los recursos petroleros y su explotación son temas esencialmente económicos. No en México: aquí el asunto pertenece a una teología secular.
In almost every country, the availability and exploitation of oil are essentially economic issues -every country, that is, except Mexico, where it is a matter of secular theology.
Hace unos días, en el venerable e intimidante McCosh Hall de la Universidad de Princeton (famoso porque fue allí donde Einstein impartía sus conferencias) Mario Vargas Llosa y yo sostuvimos un diálogo sobre Latinoamérica.
"A veces las circunstancias son tan delicadas que uno no tiene más remedio que aplicar la ley". La frase, atribuida a un funcionario de la UNAM tras la incruenta operación de desalojo a los estudiantes que paralizaron esa casa de estudios en 1999, es reveladora del poco peso que nuestra cultura política otorga al acatamiento de las leyes.
La escena ocurrió en el departamento de Octavio Paz, durante la visita oficial de Jimmy Carter, en febrero de 1979. México vivía el delirio petrolero y López Portillo atravesaba el cenit de su presidencia imperial.
La aparición de una nueva biografía de Simón Bolívar escrita en inglés por la autora peruana Marie Arana, Bolívar: American Liberator, me llevó a realizar una tarea largamente pospuesta: leer diversas biografías del libertador y sumergirme en los dos gruesos volúmenes que atesoro y que reúnen sus casi tres mil cartas.