Reconocer sin dobleces la legitimidad del combate que el Estado mexicano libra contra el crimen organizado no implica aprobar las tácticas específicas utilizadas por el gobierno.
De todos los historiadores contemporáneos dedicados a México, ninguno corresponde mejor, actualizándola, a la figura del historiador que el siglo XIX trabajó con los materiales clásicos que Enrique Krauze.
Como un símbolo de los inagotables recursos morales de México, la mejor biblioteca literaria del siglo XX se abre al público en un edificio que fue el emblema de la violencia artera y sediciosa.