¿Quién no se ha preguntado alguna vez por las historias infinitas que ocurrieron en la sede del poder civil, ese magno edificio donde siglo tras siglo convergió el poder en todas sus posibles advocacionesr?
Conmueve pensar en el viejo Vasconcelos que a sus cansados setenta y seis años, después de vivir una odisea personal de medio siglo, revisa con paciencia y amor los manuscritos que le han proporcionado los familiares y amigos de don Evaristo. Ha pensado en él no como un patriarca sino como un patricio.
Línea de tiempo
Conoce la obra e ideas de Enrique Krauze en su tiempo.