El sexenio de López Obrador comenzó con la idea de transformar a México. En vez de ello, destruyó sus instituciones y dañó profundamente la democracia. No sembró vida: sembró odio. Hubiera querido equivocarme, pero es verdad: México ha perdido años irrecuperables.
Hay un Spinoza para cada época y en este tiempo de censura –en el que convergen, una vez más, el autoritarismo político y la intolerancia intelectual– hacía falta un enfoque que tendiera puentes entre la vida del filósofo y nuestro presente.