Se llamaba Ricardo Mestre Ventura. Despachaba o, mejor dicho, oficiaba en un modesto departamento interior de un viejo edificio en la calle de Morelos, en la Ciudad de México.
Should Andrés Manuel López Obrador, the front-runner in Mexico's presidential race, emerge victorious on Sunday, it could usher in a form of Latin American leftism as yet unseen: messianic populism.
June 11: It’s a clear, sunny Sunday afternoon. Mexico City is full of tricolor emblems — green, white, and red like the flag — and the sound of horns and all kinds of noisemakers delivering a triple blast: ME-XI-CO.
Conocí a Andrés Manuel López Obrador, el famoso y controvertido jefe de gobierno del Distrito Federal, una mañana (casi una madrugada) de agosto de 2003.
Para calibrar el papel que ha jugado el presidente Vicente Fox en esta áspera, reñida y preocupante contienda electoral, basta compararlo con su predecesor.