Hay alguien que haya escuchado recientemente el grito "¡Viva el PRI¡''. Desde luego que no, pero el hecho mismo de que la crítica al PRI se haya vuelto un lugar común tan común que hasta los propios PRIístas la practican debería servir para acotar la responsabilidad del PRI en los problemas políticos del País.
Los malos modos cunden. Aquella mañana del 2 de octubre de 1968 los soldados se paseaban cerca del Monumento a la Revolución junto a los tanques, con sus carabinas al hombro.
Aunque quizá no se ha escrito la última palabra acerca de la querella en San Luis Potosí, es hora de sacar conclusiones preliminares sobre las elecciones de mitad de sexenio y el estado actual de nuestro (largo) tránsito a la democracia.
Lo justo hubiese sido que la decisión proviniera de la justicia, no del poder; que el tribunal electoral del Estado libre y soberano de Guanajuato hubiese anulado la elección en vista de las irregularidades.
San Luis Potosí es tierra de luchadores cívicos. Hay quien piensa que el derrumbe del porfiriato empezó el 20 de noviembre de 1910, o dos años antes, con la entrevista Díaz-Creelman.