En sus apuntes sobre nacionalismo, Orwell escribió: "el nacionalismo no debe confundirse con el patriotismo... Por patriotismo entiendo la devoción por un lugar o una particular forma de vida que para uno son los mejores del mundo, pero que no se pretende imponer a otras personas.
¿Qué clase de espacio, de engendro, de prodigio es la ciudad de México? Como en las antiguas mitologías indígenas, parece la corporización urbana de la dualidad, el cielo y el infierno en un palmo de terreno milenario.
La primera ideología moderna en Hispanoamérica surgió de un pequeño ensayo de José Enrique Rodó, afirma el historiador, quien expone en el texto leído ayer durante el coloquio "El nacionalismo mexicano ayer y hoy" su génesis y consecuencias.
Los ingleses esparcieron por los siete mares la "Leyenda Negra", pero siglos más tarde otros británicos dedicarían su vida a desterrar esa leyenda a fuerza de estudiar y comprender la historia de España, de las diversas culturas que integran España.
Los reportajes sobre Iraq que Mario Vargas Llosa publicó la semana pasada en El País y Reforma son un ejemplo de oficio literario y periodístico y una lección de ética intelectual.
Dos viejos amigos se reúnen a comer con cierta frecuencia en el restaurante El Pabellón Suizo. Cada conversación es una nueva variación sobre el mismo tema: se preguntan cómo pasa el tiempo.
Hay un axioma en la política: quien se rehúsa a ejercer el poder que le fue conferido, provoca un vacío que, al llenarse, se revierte contra quien dimite, y no sólo lo derrota: lo desprestigia, lo humilla y, a veces, lo destruye.