"Cuenta tus bendiciones", reza un buen adagio inglés que la sabiduría popular receta a los enfermos, a los dolidos, a los atribulados. La receta funciona.
"¡Qué dicha!", me dijo la voz gentil en el teléfono, dándome la bienvenida a San José de Costa Rica. La inusitada frase borró como por ensalmo los recuerdos de un vuelo interminable la madrugada anterior.
"¿De dónde viene la corrupción?" La pregunta de mi hijo mayor me tomó por sorpresa. Cuando tenía su edad, no se me ocurrió formular a mi padre una cuestión similar.
El día de mañana, como cada 20 de noviembre, el gobierno "emanado de la Revolución" simulará que celebra, o celebrará que simula, el 85 aniversario de la Revolución Maderista, la misma que ha desvirtuado desde 1913.
Como ningún otro historiador del siglo XX mexicano, Edmundo O'Gorman era el crisol de varias virtudes: imaginación, inteligencia, conocimiento profundo de las fuentes y pasión.
A mitad del siglo y en el centro del mundo, un poeta mexicano escribe un libro sobre México. Tiene 35 años de edad y un largo itinerario de experiencias poéticas y políticas tras de sí.
Hojear libremente los 20 tomos de su obra, encontrar de pronto un pasaje conocido, fijar la atención en algunos textos, discursos, piezas parlamentarias, leer, en fin, a Francisco Zarco, ha resultado para mí una experiencia triste.
Vivimos tan acosados por las noticias tristes, desalentadoras y hasta repugnantes, que cuando ocurre un acontecimiento feliz es justo celebrarlo con fanfarrias.